PTEC-AO: Avances del programa Corfo para la acuicultura oceánica en Chile

Conozca los progresos de este programa impulsado por Corfo que espera desarrollar tecnologías aptas para la acuicultura en zonas expuestas o de alta energía y, por supuesto, para la producción offshore.

Los últimos años la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) ha estado impulsando la investigación en torno a la acuicultura oceánica, con el fin de vislumbrar el potencial que pudiera tener este tipo de cultivo en Chile. Dentro de ese marco, en 2019 se dio inicio al Programa de Desarrollo Tecnológico para la Acuicultura Oceánica (PTEC-AO), iniciativa que cuenta con un plazo de cinco años en el cual se realizarán diversas actividades con el fin de avanzar hacia un prototipo operable y evaluable de acuicultura offshore.

En conversaciones con AQUA, el director del Programa de Desarrollo Tecnológico para la Acuicultura Oceánica (PTEC-AO), Gastón Maltrain, contó cómo ha avanzado esta iniciativa y los planes que vienen a futuro. “A través de este programa tecnológico se ha podido desarrollar una nueva alternativa tecnológica viable que permitirá el cultivo de peces, especialmente de salmónidos, en zonas de alta energía o zonas expuestas y también, por qué no, en zonas oceánicas”, mencionó.

Cabe destacar que en este consorcio participan como coejecutores la empresa Granja Marina Tornagaleones (actualmente Marine Farm), junto a Walbusch, Aquarov y AST Network.

¿En qué etapa se encuentra el PTEC-AO y cuáles son los próximos pasos que vienen?

El programa comenzó a operar en 2019. Este tipo de programas tecnológicos posee cinco años de duración con una primera fase de desarrollo, donde los coejecutores hacen los desarrollos tecnológicos propuestos a partir de una etapa de diseño y pilotaje hasta la consecución de un prototipo operativo y evaluable.

Luego de esta primera fase de tres años viene una etapa final de dos años que corresponde al periodo de validación de estos desarrollos, que en el caso de esta iniciativa corresponde a nuevas tecnologías de estructuras de cultivo y nuevas generaciones de ROVs (Remotely Operated Vehicle) autónomos, más la domotización y automatización de las tareas de gestión de cultivo de peces. Luego, estas tecnologías son puestas a funcionar en la gestión real de un centro de cultivo, que es la fase en que se encuentra este programa tecnológico actualmente.

Específicamente, hoy se están probando estas tecnologías en dos centros de validación, los cuales están emplazados en Pirén y Quillaipe (ambos de la empresa salmonicultora Granja Marina Tornagaleones), siempre pensando en la instalación de centros de cultivo en zonas expuestas y de alta energía en términos de olas y corrientes.

¿Cuáles han sido los principales logros obtenidos a la fecha?

Como balance general, se puede decir que, a través de este programa tecnológico, se ha podido desarrollar una nueva alternativa tecnológica viable que a futuro permitirá el cultivo de peces, especialmente salmónidos, en zonas de alta energía o zonas expuestas y también, por qué no, en zonas oceánicas.

En este marco, se ha trabajado bastante en la automatización de las tareas de gestión en un centro de sistematización de la información de la gestión ambiental del centro de cultivo y su interpretación. Esto con el objetivo de conocer en tiempo real los impactos producidos en los ambientes.

Asimismo, ¿Cuáles han sido los principales desafíos de esta iniciativa?

El principal desafío que se planteó al inicio de este programa tecnológico era el posibilitar la realización de cultivos de peces en zonas de alta exposición y oceánicas, de modo de dar una alternativa de mejora a la industria acuícola chilena pensando en que los sitios expuestos u oceánicos poseen un mejor desempeño ambiental y minimizan la interacción con otras actividades económicas del borde costero, como el turismo, por ejemplo. Para ello, se inició un proceso de repensar el diseño de las estructuras de cultivo para zonas expuestas y la consecuente gestión de un centro de cultivo operando en un área de estas características. Así, se llegó al nuevo paradigma de estructuras de cultivo que soporten grandes alturas de ola y alta velocidad de corriente.

Ahora bien, en el camino han surgido algunos desafíos, como, por ejemplo, la etapa de mostrar estos desarrollos a los actores de la industria acuícola nacional que, en un primer momento, como era de esperar, se mostraban escépticos ante esta posibilidad. Pero con la gestión y operación de los centros de cultivo de validación de Quillaipe y Pirén esperamos avanzar en la visión de la industria de los beneficios de la gestión de los cultivos en zonas expuestas.

Otro punto interesante de este proyecto ha sido la conversación y trabajo conjunto con la institucionalidad (Subpesca y Sernapesca) para realizar las primeras acciones que permitan a futuro la operación de este tipo de centros de cultivo.

Cuando finalice el proyecto, ¿cuáles serán los pasos a seguir? ¿Esperan transferir los conocimientos adquiridos?

Este programa tecnológico finaliza en agosto de 2023, donde se espera ya tener la evaluación de los resultados biológicos y productivos de los dos centros de validación que están operando. Se espera, además, tener la evaluación del desempeño bioeconómico y ambiental de estos dos centros para evidentemente hacer la comparativa con la gestión y operación de un centro convencional.

A su vez, se espera tener totalmente evaluado el desempeño de las nuevas estructuras de cultivo desarrolladas y de los periféricos de apoyo a la gestión de cultivo (ROVs y domotización del centro).

Una vez finalizado el programa tecnológico, también se contempla realizar una fuerte actividad de promoción, de modo de colocar en el mercado estos desarrollos y también apoyar a la institucionalidad en el trabajo de generar la posibilidad de que el cultivo en zonas expuestas u oceánicas sea una realidad.

Según lo que se ha podido observar en la ejecución de este proyecto, ¿cómo ve la posible implementación de una acuicultura oceánica en Chile? ¿Cuándo cree que podrían comenzar a verse los primeros proyectos concretos en este ámbito?

Este es un tema totalmente institucional, alejado de las capacidades y orientaciones de los socios del programa tecnológico, donde es necesario un trabajo institucional y legislativo largo que permita el cultivo en zonas fuera de las AAA (Áreas Aptas para la Acuicultura), que es donde hoy la ley permite la realización de actividades de cultivo de peces.

No estoy en condición de apostar a alguna fecha para ello, ya que en rigor no existe una agenda oficial respecto al desarrollo de la acuicultura oceánica en Chile. De lo que sí estamos seguros es que técnicamente hoy esa posibilidad está mucho más cercana que hace cinco años atrás.

Por último, ¿cuáles serían los beneficios de implementar una acuicultura oceánica en el país? ¿Cómo se vislumbra el tema de los recursos humanos? ¿Habría suficientes técnicos y profesionales para operar estos sistemas?

Claramente, todo cambio de paradigma trae un desafío en cada una de las temáticas que usted plantea en su pregunta. Es así como, a futuro, habrá que hacer ajustes en la preparación de los profesionales que gestionan centros de cultivo, por ejemplo, incorporando la capacidad de operación de componentes altamente tecnológicos, y de crear la capacidad de la interpretación de los millones de datos que generan los centros de cultivo domotizados, como son datos ambientales, datos productivos y datos de la integridad física de las estructuras de cultivo, entre otros.

Ahora bien, sabemos de la capacidad de adaptación de esta industria. Ya lo hizo en el pasado con la crisis sanitaria del virus ISA, cuando se tomó un enfoque más cercano a la bioseguridad y a la gestión ambiental de la operación de los centros de cultivo, con la consecuente preparación de los integrantes de los equipos de trabajo de los mismos centros. Por ello, no creemos que esto sea un freno a futuro de esta incipiente actividad, como lo es el cultivo de peces en zonas expuestas u oceánicas.