Acuicultura oceánica en Chile, más cerca que nunca

Ciencia y tecnología

El cultivo en zonas expuestas ofrece una oportunidad única de cultivar peces donde no se creía que fuera posible y de manera sustentable, cuidando el bienestar animal y los impactos ambientales. y hoy en día esta práctica se vislumbra como una posibilidad en nuestro país gracias a los proyectos que están llevando a cabo consorcios tecnológicos con apoyo estatal.

La acuicultura en zonas costeras o de aguas someras en Chile y en el mundo, está constantemente afectada por conflictos por el uso del borde costero con otros grupos de interés. Además, su uso intensivo genera un impacto ambiental y sanitario importante en zonas que presentan limitada dispersión o recambio de agua.

Por lo mismo, con el fin de testear la factibilidad de implementación de la acuicultura en alta mar en nuestro país, la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo) se ha involucrado directamente en algunas iniciativas de desarrollo tecnológico que actualmente están teniendo sus primeros resultados y que proyectan un futuro, al menos, auspicioso en esta materia.

Una de ellas es la del consorcio liderado por EcoSea como beneficiario, e Invermar como asociado; y las empresas y centros tecnológicos Innovex, Novatech, Fundación Fraunhofer Chile (UNAB), Aex Group y Sitecna, junto con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Además del financiamiento de Corfo, el programa cuenta con el apoyo y participación del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) y la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca).

En conversación con AQUA, el director del Programa de Desarrollo Tecnológico para la Acuicultura Oceánica de EcoSea, Fabián Avilés, detalla que el proyecto se encuentra ya en su segunda etapa, en la que el objetivo es “consolidar y avanzar en los últimos niveles de maduración de todos los desarrollos tecnológicos para luego validarlos de manera integrada a escala productiva o industrial” y adelanta que “la prueba piloto se realizará durante un ciclo completo de cultivo de salmones en uno de los centros operando en el sur del país”.

La etapa inicial consistió en desarrollar un ciclo completo de cultivo de salmones en una balsa jaula sumergible de 40 metros de diámetro que integra mallas de aleación de cobre, fabricada con tecnología de EcoSea. Entre las conclusiones se destacó el bajo nivel de estrés de los peces (sin ataques de depredadores ni escapes); elevadas tasas de crecimiento y una reducción de un 18% en los costos de producción.

Además, al comparar la performance de las jaulas sumergibles de EcoSea versus las tradicionales, que utilizan redes de nylon, se demostró que los salmones crecen a una mejor tasa (SGR), porque si bien en ambos casos se obtuvieron ejemplares de tamaño similar, en la balsa jaula en alta mar la siembra se realizó dos meses más tarde y con salmones 47,5% más pequeños, obteniendo además una tasa de mortalidad 2% menor. Otro beneficio muy significativo es que por medio de la utilización de esta tecnología se evitó la emisión de 27 toneladas de CO2 al medio ambiente.

“Aparte de los excelentes resultados operacionales y medioambientales alcanzados, puedo destacar también la estrecha vinculación y sinergia lograda con cada uno de los coejecutores del programa, a través de los más de 16 proyectos en desarrollo. Y en esta etapa, los coejecutores Sitecna y Novatech iniciarán la ejecución de dos proyectos clave para la operación del sistema de cultivo oceánico: el pontón oceánico y el sistema de extracción de mortalidades”, destaca Fabián Avilés.

Respecto a los desafíos que ha encontrado, el director explica que el principal ha sido la imposibilidad de evaluar el desarrollo de las pruebas en condiciones oceánicas. “Nuestro interés es demostrar la robustez de nuestros sistemas de cultivo en condiciones oceanográficas adversas. Sin embargo, tenemos que adaptarnos a lo estipulado por la normativa y utilizar una concesión de acuicultura actualmente en operación y que cumpla con criterios mínimos de oleaje, velocidad de corriente y profundidad. Esta búsqueda ha sido dificultosa, ya que además dicho centro de cultivo debe cumplir con varias condicionantes de índole operativo, logístico y estratégico, que permitan su utilización en el marco de este Programa”, comenta el ejecutivo.

Entre los aspectos tecnológicos para la acuicultura oceánica que EcoSea espera validar con este proyecto, y luego comercializar, están: sistemas de monitoreo remoto de las tensiones de las líneas de fondeo y del volumen de la jaula; el uso de un gemelo digital que permita la visualización, monitoreo y control de la balsa jaula sumergible en tiempo real; un sistema integrado de monitoreo de variables oceanográficas y ambientales vinculado al sistema automatizado de hundimiento y afloramiento de la balsa jaula sumergible, un pontón oceánico de uso híbrido para ser operado con tripulación o bien en forma remota; un sistema de captura y agrupación de peces para facilitar manejos como baños antiparasitarios y cosecha; y un sistema automatizado de extracción y clasificación de mortalidades, entre otras capacidades.

Para finalizar, Fabián Avilés dice que espera que esta iniciativa sea el puntapié inicial para una futura normativa en esta materia. “Es importante recalcar que con los avances del Programa estamos entregando a Subpesca y a Sernapesca insumos técnicos complementarios para una futura normativa que habilite la acuicultura oceánica en Chile. Confiamos que dichos insumos podrán constituir la base para el desarrollo de una acuicultura escalable y sostenible desde Chile para el mundo. Creemos que se ha avanzado y hemos tenido un adecuado trabajo en coordinación con estos organismos, por lo que es posible que la nueva normativa pueda ver la luz en los próximos años”, cierra.

Alternativa tecnológica viable

Otro proyecto que cuenta con el apoyo de Corfo es el Programa de Desarrollo Tecnológico para la Acuicultura Oceánica (PTEC-AO). En este consorcio participan como coejecutores la empresa salmonicultora Granja Marina Tornagaleones (actualmente Marine Farm), junto con las compañías proveedoras de tecnología Walbusch, Aquarov y AST Networks.

En conversación con AQUA, Gastón Maltrain, quien hasta diciembre pasado se desempeñó como director del consorcio, explica que los principales desarrollos que explora esta iniciativa tienen que ver con “nuevas tecnologías de estructuras de cultivo y nuevas generaciones de ROVs (acrónimo del inglés Remotely Operated Vehicle; en español, Vehículo Operado Remotamente) autónomos, más la domotización y automatización de las tareas de gestión de cultivo de peces. Y estas tecnologías son puestas a funcionar en la gestión real de un centro de cultivo, que es la fase en que se encuentra este programa tecnológico”.

“Específicamente, hoy se están probando estas tecnologías en dos centros de validación, los cuales están emplazados en Pirén y Quillaipe (ambos de Marine Farm), siempre pensando en la instalación de centros de cultivo en zonas expuestas y de alta energía de ola y corriente”, agrega.

Gastón Maltrain destaca que este programa ha permitido desarrollar “una nueva alternativa tecnológica viable, que a futuro permitirá el cultivo de peces, especialmente salmónidos, en zonas de alta energía o zonas expuestas y también en zonas oceánicas”. En este marco, explica, se trabaja en la automatización de las tareas de gestión en un centro de sistematización de la información de la gestión ambiental del centro de cultivo y su interpretación, con el objetivo de conocer en tiempo real los impactos en los ambientes.

Respecto a los desafíos que ha encontrado en los primeros tres de los cinco años que dura este proyecto, está el posibilitar la realización de cultivos de peces en zonas de alta exposición y oceánicas, “de modo de dar una alternativa de mejora a la industria acuícola chilena pensando en que los sitios expuestos u oceánicos poseen un mejor desempeño ambiental y minimizan la interacción con otras actividades económicas del borde costero, como el turismo, por ejemplo”, señala Gastón Maltrain.

Para ello se inició todo un proceso de repensar el diseño de las estructuras de cultivo para zonas expuestas y la consecuente gestión de un centro de cultivo operando en un área de estas características. Así, se llegó al nuevo paradigma de estructuras de cultivo que soporten grandes alturas de ola y alta velocidad de corriente.

En ese sentido, destaca el trabajo conjunto con actores institucionales, como Subpesca y Sernapesca, para realizar las primeras acciones que permitan a futuro la operación de este tipo de centros de cultivo, pero también hace un llamado a las instituciones para permitir la práctica de la acuicultura en alta mar.

“Este es un tema totalmente institucional, en donde es necesario un trabajo institucional y legislativo largo que permita el cultivo en zonas fuera de las AAA (Áreas Aptas para la Acuicultura), que es donde hoy la ley permite la realización de actividades de cultivo de peces. En relación con fechas, no estoy en condición de apostar a alguna fecha para ello, ya que en rigor no existe una agenda oficial respecto al desarrollo de la acuicultura oceánica en Chile. Lo que sí estamos seguros es que técnicamente hoy esa posibilidad está mucho más cercana que hace cinco años”, asegura el ejecutivo.